
Desde mi coche veía como se alejaban el resto de otros coches subiendo hacia la montaña, mientras tanto preparaba mis “bártulos” en la que nos marchábamos Toñi, Marina, Saray y yo de vuelta a Casa.
Cierta Nostalgia y un pequeño encogimiento de mí estomago indicaba que atrás de mí, almacenaba buenos recuerdos, una experiencia reconfortante, liviana y muy positiva; mientras Marina me reclamaba que quería quedarse 7 días más:
-No hija, nos tenemos que marchar porque Mamá y yo tenemos que trabajar… El próximo fin de semana volvemos, ¿vale? La mentía para consolarla.
Terminamos el equipaje, nos montamos en el coche y nos dirigimos hacia la carretera, cerré la verja con el pistillo como me indicó Maite y coloqué el cartel de aviso que la gente esta fuera, de excursión en la montaña.
Avanzamos un par de Km. e hicimos otra parada para bañarnos. Entre charlas, risas, fotos recordábamos los buenos momentos de nuestra reciente Experiencia en un lugar fantástico, inspirador de poetas y disfrute de ecologistas. El riachuelo, el bosque y su rica fauna.
El calor hacía sus estragos pero las sombras de los altos pinos, el canto de las chicharras y los buenos recuerdos me producían una gran paz. Mil imágenes recorría en mi interior; el día que llegamos, la gente que nos encontramos: Madrid, Cataluña, Galicia y Extremadura.
Yo, personalmente no conocía prácticamente a nadie aunque muchas caras me eran familiares, por nuestro punto en común, el Proyecto, nos ayudaba a acercarnos unos a otros llenos de curiosidad y ganas de conocernos, intercambiar experiencias, y desconectar de la mediocridad del mundo en el que vivimos.
Unas de las cosas que me han gustado ha sido convivir dos generaciones juntas, los adultos y nuestros hijos, ha sido reconfortante. Los niños se han adaptados muy bien, mejor que nosotros, porque no faltó alguna “tensioncilla” que otra, sin importancia, que no se resolviera después o falta de acuerdo en como llevar las actividades, el tema de la comida u otros menesteres. Pero como somos gentes fantásticas, con muy buena disposición y actitud y una gran experiencia hemos “iluminado” el lugar y nuestros corazones en alegría y generosidad. Curró hasta el gato, que no estaba, en las tareas de limpieza, el comedor y la cocina.
La verdad es que ha sido un ámbito donde poner en práctica la doctrina, eso de “tratar a los demás como nos gustarían que nos tratasen”, con eso me quedo y con eso me fui después de 3 días a mi casa.
Los que se quedaron y los nuevos que han venido y vendrán seguirán con ese mismo hilo, no me cabe duda, por lo tanto, agradezco a esas personas que cerca de mí durante ese pequeño “recodo” de este pasado fin de semana, me han aportado muchas sensaciones positivas que fortalece mi “espíritu” y mi convicción de hacer algo diferente que “dedicarse a la propia vida”.
Mientras me alejaba del lugar y me acercaba al “mediocre mundo” recordé el final del último encuentro en Puntas de Vacas, el pasado mayo, con nuestro “Maestro” o el final de la Experiencia Guiada del “Viaje”:
“Así pues, acepto mi destino. ….. Por último, el camino y yo, humilde peregrino que regresa a su gente.
Yo que vuelvo luminoso a las horas, al día rutinario, al dolor del hombre, a su simple alegría.
Yo que doy de mis manos lo que puedo, que recibo la ofensa y el saludo fraterno, canto al corazón que del abismo oscuro renace por la luz del Sentido…
Es como bajar a los “infiernos” donde existe una gran necesidad y desorientación en los corazones de las gentes, la verdad es que la gente nos necesita y nosotros las necesitamos.
Paz, Fuerza y Alegría para toda la humanidad.
Paco y familia.
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